Entre el 17 y el 19 de septiembre de 2025, la ciudad de Roma acogió el Encuentro jubilar y sinodal para el Discernimiento esperanzador sobre el Futuro de la Vida y la Familia, un espacio de escucha y reflexión sobre las realidades que enfrentan las comunidades y familias vulnerables, especialmente en América Latina y el Caribe. La cita contó con la participación de representantes de la sociedad civil, centros comunitarios, la academia y organizaciones eclesiales de los cinco continentes.

En representación del Centro para el Desarrollo Humano Integral, asistió Felipe Guala Cordero, quien participó de los debates orientados a articular respuestas frente a las transformaciones sociales, culturales y laborales de la región.

El encuentro fue convocado por la Red Latinoamericana de Pensamiento Social de la Iglesia (REDLAPSI) y coorganizado por el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, la Academia Pontificia para la Vida, la Comisión Pontificia para América Latina y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). A este esfuerzo se sumaron organismos como el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Cáritas América Latina y el Caribe, y la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR).

En el marco de la mesa temática “Trabajo y cuidado a partir de la nueva tecnología: dignidad humana”, Felipe presentó la ponencia titulada «Trabajo, familia y cuidados: una responsabilidad colectiva».

Durante su intervención, se abordó la articulación entre trabajo, familia y cuidados desde la Doctrina Social de la Iglesia y la realidad latinoamericana. La ponencia advierte sobre cómo la precarización e informalidad laboral vulneran la dignidad humana, al tiempo que releva el trabajo de cuidados no remunerado como cimiento ético del desarrollo integral. Para responder a estas tensiones, se insta a la corresponsabilidad entre el Estado, las empresas y la sociedad en pos de empleos dignos, salarios justos y una economía orientada al bien común y al valor intrínseco de cada persona.

Desde el Centro para el Desarrollo Humano Integral, valoramos la participación en este encuentro sinodal como una oportunidad para seguir tejiendo redes entre la fe, el pensamiento crítico y la acción social. Entendemos que promover la Doctrina Social de la Iglesia implica no solo reflexionar sobre sus principios, sino traducirlos en metodologías, políticas e iniciativas concretas que promuevan la justicia distributiva, la equidad de género y el resguardo de la vida familiar.

Seguimos comprometidos en acompañar a barrios, sindicatos e instituciones para avanzar hacia comunidades más fraternas, sostenibles y justas.

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